Colaboración con Otros Sectores de la Sociedad

El profesionista actual no se está preparando para fomentar a satisfacción acciones verdaderas para el desarrollo de las comunidades; como tampoco las está fomentando. El informe del Desarrollo Humano concluye que la migración es originada por la desigualdad; no precisamente por la pobreza y, es en este tenor que la actual propuesta de creación de la Maestría en Economía Social y Solidaria en la Universidad Intercultural de Chiapas, se refiere a un proyecto diseñado con profundo sentido social, cuya misión es colaborar en la mejora de la atención a las clases sociales que padecen la mayor desigualdad, brindándoles una oportunidad de desarrollo a través de proyectos comunitarios y productivos sin fines de lucro, impulsados por profesionales formados con las capacidades para impulsar procesos de desarrollo comunitario, a partir de la participación organizada de sus actores y el uso eficiente de los recursos locales. Lo anterior se asegura porque la filosofía social y solidaria se sustenta en el antecedente cooperativista comunitario, que se encuentra presente en cada una de las asignaturas que conforman su plan de estudios.

Por lo que se considera de urgencia, que la Universidad Intercultural de Chiapas, una institución de educación superior que ha sido creada y que opera con la misión de formar profesionales éticamente responsables y comprometidos con la diversidad, los pueblos y lenguas originarias, la vinculación comunitaria, los saberes científicos y tradicionales con el propósito de construir una sociedad más próspera, justa y equitativa; genere las condiciones favorables para la formación de esos recursos humanos para el autodesarrollo comunitario, que en el futuro se integren a la resolución de los problemas del entorno en lo social, para el combate de la desigualdad que actualmente priva, impulsando la creación de oportunidades y la riqueza comunitaria con la que se pueda compartir el progreso de las propias comunidades, con los que menos tienen.

Particularmente en México operan unas 15.000 cooperativas, en su mayoría de consumo y producción de bienes y servicios; logrando que en ellas participen alrededor de cinco millones de personas, según datos del Fondo de Desarrollo Social del gobierno del Distrito Federal. En este país que tiene una población de 112 millones de habitantes, la población económicamente activa asciende a unos 46 millones de personas, de los cuales 5,43 por ciento vive en condiciones de desempleo abierto, según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Pero las cooperativas se topan con el escaso acceso al financiamiento público y privado, lo cual es un obstáculo para su formación y su funcionamiento; lo que lleva al sector a mantenerse rezagado con respecto a sus similares de otros países latinoamericanos. Aun así, la expresión de economía social crece de hecho, desde el norte al sur del continente americano; pues en los Estados Unidos por ejemplo, habían en 2009 unas 29.000 cooperativas, con 80 millones de integrantes, y en Argentina casi 18.000, con unos nueve millones de miembros, según la no gubernamental Alianza Cooperativa Internacional (ACI).

En el mundo las cooperativas emplean a más de 100 millones de personas, lo que equivale al 20% del empleo de las empresas multinacionales. Particularmente, los bancos cooperativos en Europa emplean a 700 mil personas, las cooperativas de Canadá ocupan a 160 mil personas, en Francia dan empleo a 700 mil personas y en Uruguay son 40 mil individuos que laboran en este tipo de organizaciones, cifra que representa el 3% de su población económicamente activa. Por lo que las cooperativas están ampliamente reconocidas como buena opción para generar empleo y combatir la crisis alimentaria. Por eso, se pugna para que se formen más cooperativas y tengan proyectos reales, de impacto y de crecimiento económico con equidad.

Por un Chiapas Igualitario y Plural